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domingo, 3 de abril de 2011

VII Edición de la Lectura Popular del Quijote

Durante los próximos días 7 y 8, se va a llevar a cabo en el Ayuntamiento la VII Edición de la Lectura Popular del Quijote. Nosotros vamos a leer los capítulos XI y XII, el día 8 por la mañana. Ya tenéis cada uno marcado el fragmento que vais a leer, y lo sabéis. Os vuelvo a decir que cada día practiquéis en casa, para tener una correcta pronunciación y hagáis un uso adecuado de los signos de puntuación. En clase también lo haremos alguna vez, pero con ello no es suficiente. MILAGROS

CAPÍTULO XI DE "EL QUIJOTE"


El enlace para este capítulo es el siguiente: http://www.elmundo.es/quijote/capitulo.html?cual=11

CAPÍTULO XII DE "EL QUIJOTE"



El enlace para este capítulo es el siguiente: http://www.elmundo.es/quijote/capitulo.html?cual=12

martes, 8 de marzo de 2011

CARNAVAL


Este es el capítulo CXXVI de Platero y yo de Juan Ramón Jiménez. Como estamos en estas fechas de carnaval, me gusta recordaroslo.

¡Qué guapo está hoy Platero! Es lunes de Carnaval, y los niños, que se han disfrazado vistosamente de toreros, de payasos y de majos, le han puesto el aparejo moruno, todo bordado, en rojo, verde, blanco y amarillo, de recargados arabescos.
Agua, sol y frío. Los redondos papelillos de colores van rodando paralelamente por la acera, al viento agudo de la tarde, y las máscaras, ateridas, hacen bolsillos de cualquier cosa para las manos azules.
Cuando hemos llegado a la plaza, unas mujeres vestidas de locas, con largas camisas blancas, coronados los negros y sueltos cabellos con guirnaldas de hojas verdes, han cogido a Platero en medio de su corro bullanguero y, unidas por las manos, han girado alegremente en torno de él
Platero, indeciso, yergue las orejas, alza la cabeza y, como un alacrán cercado por el fuego, intenta, nervioso, huir por doquiera. Pero, como es tan pequeño, las locas no le temen y siguen girando, cantando y riendo a su alrededor. Los chiquillos, viéndolo cautivo, rebuznan para que él rebuzne. Toda la plaza es ya un concierto altivo de metal amarillo, de rebuznos, de risas, de coplas, de panderetas y de almireces...
Por fin, Platero, decidido igual que un hombre, rompe el corro y se viene a mí trotando y llorando, caído el lujoso aparejo. Como yo, no quiere nada con los Carnavales... No servimos para estas cosas...